San Juan Pablo II (1981) nos dice: “Las iglesias permanecen como el sujeto activo más inmediato y eficaz para la actuación de la pastoral familiar. En este sentido cada Iglesia local y, en concreto, cada comunidad parroquial debe tomar una conciencia más viva de la gracia y de la responsabilidad que recibe del Señor, en orden a la promoción de la pastoral familiar. Su misión debe ponerse al servicio de la edificación de la Iglesia y de la construcción del Reino de Dios en la historia. En esta actividad ellos actúan en comunión y colaboración con los restantes miembros de la Iglesia, que también trabajan en favor de la familia, poniendo a disposición sus dones y ministerios.” (FC.70 -71).
Los agentes principales en este campo concreto son:
“Invito a todos los que trabajan en la pastoral familiar a no desanimarse ante una tarea que puede parecer difícil, exigente o incluso superior a nuestras posibilidades. ¡Ánimo! ¡Demos los primeros pasos! ¡Iniciemos procesos de renovación pastoral! Pongamos nuestra mente y nuestro corazón al servicio de las futuras familias, y les aseguro que el Señor nos sostendrá, nos dará sabiduría y fuerza, hará crecer el entusiasmo en todos nosotros y, sobre todo, nos hará experimentar la «dulce y confortadora alegría de evangelizar” (EG. 9) Papa Francisco
Teniendo en cuenta, la importancia de la pastoral familiar y esta gran invitación que nos hace el Papa Francisco, el Servicio Arquidiocesano de Evangelización de la Familia (SAEF), ofrece a los animadores de pastoral familiar, un camino de formación, basado en el texto bíblico de San Marcos (3,13-19) “Jesús subió al monte, llamó a los que quiso y se fueron con él” el proceso de formación está compuesto por tres etapas con sus respectivos temas, los cuales son:
Primera etapa: iniciación y desarrollo – Llamados a la comunión – “El Señor eligió a los que él quiso”
Temas:
Segunda etapa: consolidación – Discipulado – “Los llamó a estar con él”
Temas:
Tercera etapa: extensión – Implementación del servicio misionero – “Luego los envió”
Proceso de formación:
¡Recuerda! para recibir esta formación debes contar con el aval de tu párroco.